viernes, 8 de julio de 2011

"UN VERDADERO AMIGO EN LAS BUENAS Y EN LAS MALAS" (Por Marisol N)

Algo difícil, al parecer ¿verdad? Como buenos amigos, si es que nos consideramos así, debemos actuar así, siempre cuando tenemos problemas o estamos felices por algún motivo por lo general lo que queremos es compartirlo con alguien. Cuando estamos pasando por un mal momento lo que mas necesitamos es desahogarnos con alguien, ese alguien puede ser un mejor amigo, porque esta demás decir que nunca va a ser igual que nos escuche un buen y mejor amigo a que nos escuche un familiar, esta claro que todo depende de la situación y el motivo.


Pero siempre en cada ocasión es necesario contar con un apoyo. Muchos preferimos estar solos y más cuando se trata de algo malo, preferimos la soledad y el silencio, pero ¿¿cual es el problema de esto?? Es que nos trabaja mucho la cabeza y claro esta que dos piensan más que una, además la soledad no siempre es buena, porque tenemos demasiado tiempo para pensar y podemos llegar a cualquier conclusión. Por eso siempre es bueno compartir todo aquello que nos inquieta. Pero eso si como siempre digo hay que saber a quien contarle las cosas, a quien fiarle las cosas, eso es muy importante.


Creo que a muchos nos ha tocado estar en esta situación, y muchas veces nos involucramos tal ves demasiado. Pero a lo que voy es que podemos dar consejos, no meternos enteramente ya que podemos salir perjudicados, pero si dar un buen consejo o decir lo que pensamos. Esta claro que nosotros también tenemos nuestros problemas pero ahí es cuando podemos darnos cuanta de quienes son nuestros verdaderos amigos. Porque si, todos podemos decir (yo tengo millones de amigos) pero a la hora de la verdad hay que ver cuantos de esos millones pueden ser llamados verdaderos amigos. Porque compartir cada día con ellos no es lo mismo que sentir que están a tu lado cuando los necesitas. Así que el consejo que les puedo dar es que reflexionemos sobre cada uno de ellos, de esos que consideramos AMIGOS…

"NO DEJES QUE TU ORGULLO PUEDA MAS QUE TU CORAZON" (Por Marisol N)

Hubo una vez dos mejores amigos. Ellos eran inseparables, eran una sola alma. Por alguna razón sus caminos tomaron dos rumbos distintos y se separaron.

Y ESTO INICIO ASÍ:

Yo nunca volví a saber de mi amigo hasta el día de ayer, después de 10 años, que caminando por la calle me encontré a su madre. La saludé y le pregunté por mi amigo. En ese momento sus ojos se llenaron de lágrimas y me miró a los ojos diciendo: murió ayer… Nosupe qué decir, ella me seguía mirando y pregunté cómo había muerto.

Ella me invitó a su casa, al llegar allí me ofreció sentarme en la sala vieja donde pasé gran parte de mi vida, siempre jugábamos ahí mi amigo y yo. Me senté y ella comenzó a contarme la triste historia. Hace 2 años le diagnosticaron una rara enfermedad, y su cura era recibir cada mes una transfusión de sangre durante 3 meses, pero ¿recuerdas que su sangre era muy rara?, sí, lo sé, igual que la tuya…

Estuvimos buscando donadores y al fin encontramos a un señor vagabundo.

Tu amigo, como te acordarás, era muy testarudo, no quiso recibir la sangre del vagabundo. Él decía que de la única persona que recibiría sangre sería de ti, pero no quiso que te buscáramos, él decía todas las noches: no lo busquen, estoy seguro que mañana si vendrá… Así pasaron los meses, y todas las noches se sentaba en esa misma silla donde estás tú sentado y oraba para que te acordaras de él y vinieras a la mañana siguiente. Así acabó su vida y en la última noche de su vida, estaba muy mal, y sonriendo me dijo: madre mía, yo sé que pronto mi amigo vendrá, pregúntale por qué tardó tanto y dale esa nota que está en mi cajón.

La señora se levantó, regresó y me entregó la nota que decía:

Amigo mío, sabía que vendrías, tardaste un poco pero no importa, lo importante es que viniste. Ahora te estoy esperando en otro sitio espero que tardes en llegar, pero mientras tanto quiero decirte que todas las noches oraré por ti y desde el cielo te estaré cuidando mi querido mejor amigo. ¡Ah, por cierto, ¿te acuerdas por qué nos distanciamos? sí, fue porque no te quise prestar mi pelota nueva, jaja, qué tiempos… éramos insoportables, bueno pues quiero decirte que te la regalo y espero que te guste mucho. Te quiere mucho: tu amigo por siempre.

‘No dejes que tu orgullo pueda más que tú corazón…

La amistad es como el mar, se ve el principio pero no el final’

"LA FURIA Y LA TRISTEZA" (Por Reinaldo Guzman)

En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta...
En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas...

Había una vez...
Un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente...
Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.

Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas, las dos, entraron al estanque.
La furia, apurada (como siempre está la furia), urgida -sin saber por qué- se baño rápidamente y más rápidamente aún salió del agua...

Pero la furia es ciega, o por lo menos, no distingue claramente la realidad, así que desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró...

Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...

Y así vestida de tristeza, la furia se fue.

Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre, a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.

En la orilla encontró que su ropa ya no estaba.

Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.

Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos, es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristez

"ABRAZAR EL DOLOR" (Por Yamila R)

Cuando el dolor llega a nuestras vidas, lo hace con sufrimiento, lágrimas, tristeza y fantasmas del pasado…

Quisiéramos no tener que sufrir nunca, pero el dolor es inevitable, es parte de la vida. Y aunque no nos guste, también trae cosas positivas a nuestra vida: oportunidad de cambios, crecimiento y de disfrutar de mayores victorias.

Hay tal vez muchas, algunas o pocas cosas que nos hacen sufrir, que nos hacen derramar lágrimas amargas de tristeza que nos convierten en fantasmas, fantasmas de nuestras propias vidas.

Muchas mujeres deciden ahogarse en su propio mar y decaen ante el dolor emocional; otras, deciden encerrarse en su mundo de decepciones y vivir perpetuamente en el pasado; unas cuantas optan por culpabilizarse de todo o culpar a los demás… ¿qué te pides

El dolor es una alarma, un síntoma que nos dice que hay algo que hace que nuestro espíritu se envuelva en mil ataduras. Si algo duele, es porque debemos cambiar algo de nuestro corazón. Por lo general, cuando acercamos nuestras manos al fuego, nuestro cuerpo responde retirando nuestras manos; cuando vemos que un animal puede picarnos, intentamos alejarnos de ése bicho; cuando pensamos que algo puede hacernos daño, inmediatamente reaccionamos y nos alejamos de ello.

Pero con el dolor todo es distinto: haz de cuenta que por evitar una cerca llena de espinas caes a un profundo abismo. No opongas resistencia al dolor, porque cuanto más trates de desterrarlo de tu vida, más le tendrás presente a cada instante, más te causará heridas y te llenará de sufrimientos.

El dolor es algo que debemos aceptar con humildad, es una prueba de amor y valentía para nuestro espíritu, porque si nos encerramos en la tristeza, seguramente sucumbiremos y no sólo nuestra alma se perderá, sino que nuestro cuerpo también se enfermará.

Nuestro espíritu no se sana a base de negaciones, sino a base de entendimiento y comprensión. No sufrimos porque estamos maldecidas, por el contrario, lo hacemos porque tenemos un lugar muy especial en el corazón del cielo.

Piensa en todas aquellas mujeres que fueron complacidas con cada capricho: ahora sus vidas se encuentran vacías, se han llenado de falsos orgullos y su alma es el nido de desdichas. Seguramente si alguien les hubiese mostrado el verdadero sentido de nuestra existencia hubiesen tenido una suerte diferente. En cambio, las personas que hemos tenido que pasar por sufrimientos, sabemos que el camino no siempre debe estar lleno de flores, sino que los baches también pueden hacer que nuestras victorias tengan un sabor más placentero, más alegre y pletórico de sabiduría.

Guardar dolor en nuestro corazón es un terrible acto de insensatez. El dolor debe ser la oportunidad propicia para crecer como personas y aceptar los regalos que la vida nos otorga en su inmensa generosidad. Las páginas más grises y oscuras de nuestras vidas son el primer capullo para construir un mundo de esperanza en el que ya no veremos cielos grises sino oportunidades para entregarle el alma al arco iris de amor que saldrá tras la más dolorosa tormenta.

"RAZONES PARA VIVIR" (Por Luisa Espada)

Primera razón : Decisión personal

Cada día las personas edificamos los cimientos de lo que es nuestro presente, pero también de lo que será nuestro futuro. La vida no se nos ha dado hecha sino que precisamente la hacemos día a día. Cada persona es el inventor de su propia, única y singular existencia. Tenemos que tener claro que el individuo no es, ni más ni menos, que el constructor de su propia vida o destino personal.

Segunda razón : Responsabilidad social

La vida constituye una irrenunciable responsabilidad frente a uno mismo y los demás. Cada persona debe aprender a ser responsable de su propia vida. Debemos aprender que lo que podemos ser o tener dependerá siempre de lo que hoy mismo hacemos o dejemos de hacer. A este poderoso hábito le llamamos proactividad.

Tercera razón : Personalidad individual

Nuestra vida es una oportunidad única que no volverá a repetirse. Solamente seremos los actores principales de la película que rodamos en nuestra propia vida real. Recordando a Aristóteles, las personas deberiamos ser definidas no por lo que somos en un momento dado, sino por nuestro potencial y lo que podríamos llegar a ser.

Cuarta razón : Respeto a uno mismo

La vida debemos considerarla como el bien más valioso y hermoso que el ser humano recibe. ¿ Debemos dejar nuestra vida libre al destino, azar o casualidad ?

Quinta razón : Afirmación de uno mismo

Si no podemos planificar nuestra propia vida por nuestros medios, seguramente otros podrán hacerlo. ¿ Pero lo harán para obtener alguna ventaja ?. Tenemos que tener claro que somos nosotros los que debemos encauzar nuestra vida porque somos los que realmente conocemos lo que nos conviene.

Sexta razón : Motivación de logros

La imagen que tiene una persona de sí misma no siempre armoniza con la imagen real de lo que es o de lo que quiere llegar a ser. Probablemente exista una brecha entre lo que en verdad se es y lo que se quiere llegar a ser. La planificación de la vida nos ayuda poderosamente a convertirnos en quien aspiramos llegar a ser. Uno de los factores de éxito más importante es contar con objetivos en la vida.

Séptima razón : Oportunidad de realización

Cada persona sólo tiene un tiempo en la vida para realizarse. Este tiempo está limitado por la naturaleza orgánica del individuo y por la velocidad de cambio en la sociedad mundial. Tenemos la obligación de aprovechar nuestra oportunidad.

Para concluir, me gustaría añadir algo más : es básico que tengamos visión de futuro y que seamos conscientes que cada persona es capitán de la propia nave de su vida.

Aceptémoslo, no podemos hacer nada por nuestro pasado, sin embargo todavía podemos hacer mucho por nuestro futuro.

"21 FORMAS DE MANTENER LA PAZ" (Por Byron Katie)

1. Invertir juicios.

Sé consciente cuando estés juzgando o criticando a alguien por un motivo determinado. Por ejemplo, en la cola del super, si te impacientas porque la persona que está delante es lenta y está de cotilleo con la cajera. Rápidamente invierte tu juicio y pregúntate: ¿Eso me pasa a mí también? ¿Soy yo lenta o cotilla a veces? ¿Soy maleducada en mi interior cuando pienso que esa persona es maleducada? Este ejercicio quita tu atención del "otro" y la coloca en ti mismo. El perdón es el resultado natural. Colocar la culpa o un juicio en alguien te deja impotente para cambiar tu experiencia. Asumir la responsabilidad sobre tus creencias y juicios te da el poder para cambiarlos.

2. Los tres tipos de asuntos.

Descubre el daño que te causa estar mentalmente fuera de tus asuntos. Pregúntate, "¿Mentalmente, en los asuntos de quién estoy?" Sólo hay tres tipos de asuntos en el universo: Los míos, los tuyos, y los de Dios. ¿De quién es asunto si ocurre un terremoto? De Dios. ¿De quién es asunto que tu vecino tenga un césped descuidado? De tu vecino. ¿De quién es asunto el que a ti te moleste que tu vecino tenga un césped feo? Tuyo. La vida interior es así de simple.

3. Permanecer en los asuntos de nadie.

Tras trabajar en la práctica de permanecer fuera de los asuntos de los demás, trata de permanecer igualmente fuera de tus propios asuntos. No te tomes demasiado en serio cualquier cosa que creas que sabes sobre ti mismo. "¿Soy sólo este cuerpo físico?" ¿Es cierto eso? ¿Puedo tener la absoluta certeza de que es verdad?

4. Desprenderte de tu cuerpo/tu historia.

Intenta hablarte a ti mismo por un tiempo en tercera persona en lugar de "yo" o "a mí me...". En lugar de decir, " voy a comer", di, "ella va a comer," (refiriéndote a ti misma), o, "ésta va a almorzar"" Haz esto con un amigo durante una hora, la tarde, o todo el día. Experimenta impersonalmente el cuerpo, las historias, y las preferencias que crees tener.

5. Hablar en tiempo presente.

¿Eres consciente de que muy a menudo tus sus conversaciones se centran en el pasado o el futuro? Observa qué verbos utilizas: Fue, hice, seré, iré, etc. Hablar del pasado en el presente es volverlo a despertar y recrearlo completamente en el presente en nuestras mentes, y entonces nos perdemos lo que está presente para nosotros ahora. Hablar del futuro es crear y vivir en una fantasía. Si quieres experimentar miedo, piensa en el futuro. Si quieres experimentar vergüenza y culpabilidad, piensa en el pasado.


6. Fregar los platos

"Fregar los platos" es una práctica para aprender a amar la acción que tienes delante de ti. Tu voz interna, tu intuición o el hábito te guía durante todo el día para hacer cosas simples como fregar los platos, conducir para ir a trabajar, o barrer el suelo. Permitir la santidad de la simplicidad, escuchar su voz interna y después actuar siguiendo sus sugerencias con absoluta confianza crea una vida más graciosa, libre de esfuerzos, y milagrosa.




7. Escuchar la voz del cuerpo.

El cuerpo es la voz de tu mente, y te habla con síntomas físicos como contracciones musculares - tics, punzadas de dolor, cosquillas y tensión, por nombrar unos pocos. Toma consciencia de su frecuencia. Practica la quietud y deja a tu organismo decirte donde tu mente se contrae, no importa cuán sutil pueda ser la tensión. Cuando adviertas una sensación, indaga dentro, " ¿Qué situación o pensamiento contraído provoca esta sensación física? ¿Estoy desalineado con mi integridad en esta circunstancia, y si es así, dónde? ¿Estoy dispuesto a dejar ir esta creencia o pensamiento que provoca esta contracción de mi cuerpo?" Escucha y permite que las respuestas te guíen, y regresa a la paz y la claridad interiores.

8. Informarte a ti mismo.

Este ejercicio puede ayudarte a sanar miedos y temores. Ejercítate en informarte a ti mismo de los acontecimientos en los que te encuentra inmerso como si se tratase de una mera noticia y tú, el periodista que informa de la misma.

Infórmate exactamente del entorno y de qué está ocurriendo "en la escena". El miedo es siempre el resultado de proyectar una recreación del pasado en el ahora o en el futuro. Si te encuentras atemorizado, encuentra la creencia de fondo e indáguela: "¿Es cierto que necesito tener miedo en esta situación? ¿Qué es en realidad lo que físicamente está ocurriendo ahora mismo? Despersonalizar nuestras historias nos da una oportunidad para mirar las condiciones más objetivamente, y escoger nuestras respuestas para lo que nos trae la vida.

9. Escuchar literalmente.

Practica escuchando a los otros en el sentido más literal, creyendo exactamente lo que oyes, y haz todo lo que puedas para resistirte a caer en tus propias interpretaciones sobre la información que comparten contigo. Por ejemplo, alguien te elogia diciéndote que eres muy guapa, y tú lo interpretas suponiendo que la persona guarda alguna intención oculta. Nuestras interpretaciones sobre lo que nos dice la gente son a menudo mucho más dolorosas o atemorizantes que lo que nos dicen en realidad. Intenta confiar en que aquello que le dicen es exactamente lo que quieren decir: ni más, ni menos. Escucha bien a las personas. Te asombras de oír lo que sale cuando permitimos a otros completar sus pensamientos sin interrumpirles. Además, cuando estamos ocupados pensando en que sabemos lo que están a punto decir nos perdemos lo que realmente dicen.

10. Hablar de manera honesta y literalmente.

Habla literalmente. Di lo que quieras decir sin justificarte, sin deseo alguno de manipular, y sin preocuparte por cómo puedan interpretar tus palabras. Practica el no tener cuidado. Experimenta la libertad que sentirás.



11. Observar el juego.

Imagínate en un balcón, observando tu drama favorito sobre ti mismo y lo que te hace sufrir. Mira la historia como en un escenario, piensa en la forma en que las has representado, centenares de veces, quizás miles. Obsérvelo hasta que llegues a estar aburrido. Cuando tu aburrimiento sea sincero, levántate del asiento, abandona el balcón, y “sal del teatro”. Siempre podrás volver a visitarlo. ¿Quién serías tú sin tu historia?

12. Observar una segunda versión del juego.

Describe tu historia desde los ojos y la mente de otro. Escribe tantas versiones distintas como quieras, con sus correspondientes resultados diferentes. Sé consciente.

jueves, 12 de agosto de 2010

EL PODER DE LAS METAS (Por Isabel Sales)

“La felicidad es la realización progresiva de un ideal o meta valiosos”
Earl Nigytingale


Cualquier objetivo conseguido tiene su origen en un pensamiento, una esperanza, un sueño, un deseo, una ilusión que surge en nuestra mente. Tanto es así que acabamos convirtiéndonos en lo que pensamos la mayor parte del tiempo. Nuestro mundo exterior es un reflejo de nuestro mundo interior; tratamos, de manera inconsciente, de ser coherentes con nuestros pensamientos más íntimos.



Las metas son la clave para una vida feliz y satisfactoria. Cuando alguien afirma no ser feliz posiblemente sea porque no se ha propuesto un objetivo específico en su vida, sino que se limita a desarrollar una actividad tras otra sin centrarse en nada concreto. Es fácil caer en la trampa de estar muy atareados, creyendo que avanzamos. Sin embargo el verdadero crecimiento siempre va unido a la certeza de que tenemos unas metas que nos guían y de que nos dirigimos hacia ellas.

Las metas dan un propósito y un significado a nuestra vida. Puede vivirse sin metas, claro está; sin embargo, el requerimiento esencial del alma humana es la necesidad de que la vida tenga un sentido, ese sentido se lo dan las metas.




Con las metas sabemos hacia donde vamos, sin metas la vida tiene poco significado y se cae fácilmente en el aburrimiento.

En general las personas se mueven por dos estímulos: el dolor y el placer. Las metas hacen que la mente se centre en el placer, mientras que la ausencia de metas hace que se centre más en evitar el dolor. Las metas nos permiten sobrevivir en los peores momentos de nuestra vida y nos permiten vivir intensamente la vida en los tiempos mejores.

El hecho de tener metas nos hace más felices, cosas que esperar, estar entusiasmados, puntos a los que llegar, y extraemos de ella la energía para levantarnos cada mañana, y vencer los obstáculos

El cerebro humano dispone de un mecanismo: el sistema de activación reticular (SAR) que es una especie de sistema automático de consecución de metas. El sistema de activación reticular se encuentra en el córtex de nuestro cerebro; cuando le enviamos un mensaje relativo a nuestra meta se pone en marcha un proceso que determina aquello en lo que nos vamos a fijar y a lo que prestaremos atención, aumentando nuestra consciencia y alerta ante todo aquello (personas, información y oportunidades) de nuestro entorno que nos ayudará a conseguir nuestras metas.

Por ejemplo, se te ha ocurrido cambiar de coche y andas pensando en un determinado modelo y color. Empiezas a pensar y a imaginarte ese coche con todos sus detalles. Este proceso envía a tu córtex reticular el mensaje de que ahora ese coche es importante para ti. La imagen del coche aparece como objetivo en tu “radar mental”. A partir de ese momento descubres que hay coches de ese tipo por todas partes! Aparcados en el supermercado que frecuentas, circulando por la carretera, en los escaparates de los concesionarios de coches. Obviamente esos coches ya estaban en la ciudad antes de que a ti se te ocurriese pensar en cambiar de coche, pero ahora que tu SAR se ha activado al saber lo que quieres y pensar en ello, cuando entras en un aparcamiento con cientos de coches, inmediatamente tu atención se focaliza en el modelo que has decidido comprar, como si tuviese un brillo especial que lo hiciese destacar del resto.

No importa el tamaño de tus metas. Si te fijas metas pequeñas, conseguirás metas pequeñas; si te fijas grandes metas, conseguirás metas grandes.

Debemos tener metas a largo plazo, que serán los grandes motores de nuestra carrera de fondo, pero también metas a medio plazo, a 3 años, a 1 año y metas a corto plazo, incluso metas para el día. Recuerda que el inmenso poder se encuentra en la respuesta a la pregunta: "¿Por qué quiero lo que quiero?".