¿Es posible ser “sólo amigos”, entre hombres y mujeres?
¿Puede realmente, un hombre y una mujer, ser amigos? ¿Por cuanto tiempo?
Las críticas nunca faltan, las dudas y escepticismo siempre estará en boca de todos… pero hay hombres y mujeres que son sólo muy buenosamigos.
Las perversiones y prejuicios sociales han construido una barrera casi que impenetrable entre hombres y mujeres. Las relaciones entre ambos sexos tienen que lidiar con el agotado peso de la malicia y los inadecuados comentarios, ya que se encuentra prohibida cualquier tipo de relación que no se relacione con lo familiar o lo amoroso.
La amistad no existe y por costumbre las críticas destructivas salen a relucir: “¿Son amigos? ¡No qué va! ‘amigovios’ tal vez”, “¿Son primos? ¡Ah! “es que entre primos más me arrimo”, “¿amigos? amigo el ratón del queso”. Y así nos la pasamos satanizando y denigrando de las mujeres que se han atrevido a derrotar a los parámetros sexistas y han salido de la época medieval, concibiendo como su mejor amigo a un hombre.
Es cierto que muchas relaciones de amistad entre hombres y mujeres se trasladan al campo romántico y otras tantas sucumben ante el miedo de perder a ése ser especial que nos acompaña. Pero así como el amor romántico puede aflorar, también puede que no lo haga y es allí en donde la amistad encuentra su lugar, su camino, su albor… ¡Las amistades entre hombres y mujeres si existen! Puede que hayan muchas diferencias, que nos sorprendamos con los comentarios de los hombres y que de vez en cuando queramos que sufran una radical conversión hacia lo femenino, pero en el fondo siempre coincidimos en lo más importante: en el respeto y el amor fraterno que nos mantiene unidos como si fuésemos eslabones de una cadena que jamás puede romperse.
Las diferencias de sexo no son verdaderamente relevantes al encontrarnos con un sentimiento de complicidad sincero, no debemos renunciar a una amistad por miedos o por imposiciones, porque somos nosotras quienes eligen a sus amigos y eligen dejar muy en claro sus sentimientos de amistad, que en nada se parecen a la atracción sexual.
Amistad entre seres del mismo sexo… Amistad entre seres de diferente sexo… ¿Qué diferencia existe? ¿Acaso por ello dejamos de tener corazón? ¿Acaso por ello dejamos de sentir?
Aunque sea más común que nuestros amig@s sean de nuestro mismo sexo, no debemos descartar una amistad con el sexo contrario, porque una amistad va más allá de los niveles de progesterona y testosterona. Una amistad se construye a través del tiempo, a base de esfuerzo y lealtad, de intereses comunes, de convergencias y divergencias.
Nada hay de malo en compartir nuestras vidas con un amigo hombreo una amiga mujer, porque podemos ser biológicamente diferentes, pero el amor que se comparte siempre será el mismo…
viernes, 8 de julio de 2011
"¿COMO TERMINAR BIEN UNA RELACION?" (Por Yamila R)
A lo largo de la vida, son incontables las veces que tenemos que enfrentarnos a situaciones difíciles, como lo es una ruptura sentimental.
Romper con la persona que amamos o hemos amado no es fácil, es doloroso, incómodo, y nos destroza el corazón.
¿Cómo hacer para terminar bien una relación? ¿Cómo evitar que duela más de lo estrictamente necesario?
Cualquiera que sean los motivos para romper, no podemos evitar que surjan emociones y sentimientos que en tiempos normales no los hubiéramos imaginado, como culpabilidad, odio, rencor e incluso deseos de venganza. La importancia no está en reprimirlos sino en aprender a manejarlos de la mejor manera, hacer una salida con glamur, con elegancia, cerrar la puerta, pero no dando un portazo.
El paso del amor al desamor:
No es difícil identificar el desamor, la pareja cae en el desencanto, cuando una de las dos partes adopta conductas hostiles y conflictivas, irritación, enojo y cuando lo que antes fueron intereses comunes ya no le interesa a uno de los dos o a los dos. No es difícil intuir que uno o ambos están caminando hacia la puerta imaginaria del “adiós”. Una separación es siempre difícil y dolorosa; y tendemos a creer que todavía se puede rescatar el amor, ese amor que hasta entonces ha sido nuestro mundo, nuestra vida. Siempre habrá muchos motivos de peso para terminar una relación, como la infidelidad por una de las dos partes, que es una de las más comunes. Muchas otras pueden pasar inadvertidas, o preferimos dejarlas pasar como algo sin importancia, las que podrían ser las que a largo plazo acumulen más resentimientos y provoquen mayores heridas.
Señales que nos indican que algo va mal y que podría ir a peor:
Tu pareja atenta contra de la salud mental e integridad física; con agresiones, insultos, humillaciones y manipulaciones.
Cuando uno de los dos le impide o le bloquea a la otra persona, la oportunidad de su desarrollo personal. (Tener amigos/as, comunicación con la familia, manejar su propio dinero, su arreglo personal)
Si ya no hay metas ni proyectos en común y cada uno hace lo propio sin tomar a la otra persona en cuenta.
Es muy difícil finalizar una relación en buenos términos, porque siempre hay uno que se queda llorando, con heridas profundas que llevarán algún tiempo para sanar. Pero más nos quemaría esperar un tiempo más largo intentando salvar lo que ya está más que perdido, pues mientras se intenta salvar la relación, se producen más heridas, más humillaciones y más desamor. Mantener la mayor calma posible puede evitarnos ser agraviadas y agraviar más de la cuenta, y tenemos que recordar a los niños que puedan estar presentes.
Evitemos auto compadecernos delante de la persona que se va (“qué voy hacer sin ti”, “sin ti mi vida no tiene sentido”, etc.)
Deja que la otra persona se exprese y exprésate lo más claro y directo posible:
■ Evita palabras altisonantes, el tono de voz que se utilice determina entrar o no en un intercambio de palabras que pudiera llegar a una sesión de insultos mutuos, lo cual aumentaría más aun, los resentimientos y rencores que serán más difíciles de superar.
■ Asegúrate antes que nada, que la decisión tomada es firme déjalo claro para para evitar así que la otra parte piense que es temporal, o que puede regresar cuando quiera.
No importa quien de los dos de por terminada la relación, siempre habrá emociones y sentimientos encontrados, así como dolor y alivio emocional. Es mejor cerrar un capitulo en tu vida para empezar otro, tómate tu tiempo para sanar, el manipulador es muy dado a pedir perdón, las personas que son agresivas, harán y dirán cualquier cosa para evitar que los dejen, se muestran arrepentidos y repentinamente “cambiados” se justifican con las excusas que se les ocurra, y hasta tratan de hacer sentir culpable a su pareja, para que regrese.
Si una vez fuiste maltratada, recuerda que no lo mereces, se extremadamente cuidadosa si vuelves con la persona, lamentablemente el daño podría ser mucho más grande, aunque no podemos negar que muchas personas, tienen la capacidad de cambiar para mejor cuando ven el peligro de perder a su familia, pero valdría la pena preguntarte a ti misma:
¿Podré amarle de nuevo con la misma intensidad de antes?
¿Podré confiar de nuevo?
¿Me amará como antes? ¿Será mi vida un constante recordar los mismos problemas?
¿Vuelve porque me ama, o porque le conviene?
Es difícil encontrar respuestas a estas preguntas, haz uso de tus instintos, de tu sexto sentido, pero sobretodo, protégete, protege a tu familia y a tus hijos del maltrato y del abuso psicológico, recuerda que el amor más puro y verdadero es el que te das a ti misma.
Romper con la persona que amamos o hemos amado no es fácil, es doloroso, incómodo, y nos destroza el corazón.
¿Cómo hacer para terminar bien una relación? ¿Cómo evitar que duela más de lo estrictamente necesario?
Cualquiera que sean los motivos para romper, no podemos evitar que surjan emociones y sentimientos que en tiempos normales no los hubiéramos imaginado, como culpabilidad, odio, rencor e incluso deseos de venganza. La importancia no está en reprimirlos sino en aprender a manejarlos de la mejor manera, hacer una salida con glamur, con elegancia, cerrar la puerta, pero no dando un portazo.
El paso del amor al desamor:
No es difícil identificar el desamor, la pareja cae en el desencanto, cuando una de las dos partes adopta conductas hostiles y conflictivas, irritación, enojo y cuando lo que antes fueron intereses comunes ya no le interesa a uno de los dos o a los dos. No es difícil intuir que uno o ambos están caminando hacia la puerta imaginaria del “adiós”. Una separación es siempre difícil y dolorosa; y tendemos a creer que todavía se puede rescatar el amor, ese amor que hasta entonces ha sido nuestro mundo, nuestra vida. Siempre habrá muchos motivos de peso para terminar una relación, como la infidelidad por una de las dos partes, que es una de las más comunes. Muchas otras pueden pasar inadvertidas, o preferimos dejarlas pasar como algo sin importancia, las que podrían ser las que a largo plazo acumulen más resentimientos y provoquen mayores heridas.
Señales que nos indican que algo va mal y que podría ir a peor:
Tu pareja atenta contra de la salud mental e integridad física; con agresiones, insultos, humillaciones y manipulaciones.
Cuando uno de los dos le impide o le bloquea a la otra persona, la oportunidad de su desarrollo personal. (Tener amigos/as, comunicación con la familia, manejar su propio dinero, su arreglo personal)
Si ya no hay metas ni proyectos en común y cada uno hace lo propio sin tomar a la otra persona en cuenta.
Es muy difícil finalizar una relación en buenos términos, porque siempre hay uno que se queda llorando, con heridas profundas que llevarán algún tiempo para sanar. Pero más nos quemaría esperar un tiempo más largo intentando salvar lo que ya está más que perdido, pues mientras se intenta salvar la relación, se producen más heridas, más humillaciones y más desamor. Mantener la mayor calma posible puede evitarnos ser agraviadas y agraviar más de la cuenta, y tenemos que recordar a los niños que puedan estar presentes.
Evitemos auto compadecernos delante de la persona que se va (“qué voy hacer sin ti”, “sin ti mi vida no tiene sentido”, etc.)
Deja que la otra persona se exprese y exprésate lo más claro y directo posible:
■ Evita palabras altisonantes, el tono de voz que se utilice determina entrar o no en un intercambio de palabras que pudiera llegar a una sesión de insultos mutuos, lo cual aumentaría más aun, los resentimientos y rencores que serán más difíciles de superar.
■ Asegúrate antes que nada, que la decisión tomada es firme déjalo claro para para evitar así que la otra parte piense que es temporal, o que puede regresar cuando quiera.
No importa quien de los dos de por terminada la relación, siempre habrá emociones y sentimientos encontrados, así como dolor y alivio emocional. Es mejor cerrar un capitulo en tu vida para empezar otro, tómate tu tiempo para sanar, el manipulador es muy dado a pedir perdón, las personas que son agresivas, harán y dirán cualquier cosa para evitar que los dejen, se muestran arrepentidos y repentinamente “cambiados” se justifican con las excusas que se les ocurra, y hasta tratan de hacer sentir culpable a su pareja, para que regrese.
Si una vez fuiste maltratada, recuerda que no lo mereces, se extremadamente cuidadosa si vuelves con la persona, lamentablemente el daño podría ser mucho más grande, aunque no podemos negar que muchas personas, tienen la capacidad de cambiar para mejor cuando ven el peligro de perder a su familia, pero valdría la pena preguntarte a ti misma:
¿Podré amarle de nuevo con la misma intensidad de antes?
¿Podré confiar de nuevo?
¿Me amará como antes? ¿Será mi vida un constante recordar los mismos problemas?
¿Vuelve porque me ama, o porque le conviene?
Es difícil encontrar respuestas a estas preguntas, haz uso de tus instintos, de tu sexto sentido, pero sobretodo, protégete, protege a tu familia y a tus hijos del maltrato y del abuso psicológico, recuerda que el amor más puro y verdadero es el que te das a ti misma.
"CRECER NO ES UNA TAREA SENCILLA" (Por Yamila R)
Avances, retrocesos, desilusiones, esperanzas y mucho dolor acompañan el proceso vital del hombre en este mundo, proceso cuyo sentido último es el de la evolución del espíritu.
En este trayecto forzosamente existirán personas que nos lastimen, que nos nieguen aquello que deseamos, que no nos comprendan o incluso que nos traicionen.
Se trate de una herida emocional que nos hayan provocado nuestros padres, un amor que nos ha olvidado o de un amigo que no ha sabido actuar con lealtad, todos hemos sufrido alguna vez por causa de otra persona.
Ahora bien:
¿Qué sentimos por ese que nos dañó?¿Intentamos alguna vez comprender porqué actuó de ese modo?¿Somos capaces de olvidar la ofensa sufrida? ¿Sabemos perdonar?
Cuando las cicatrices no logran cerrarse y el rencor continúa anidando en nuestro espíritu, su energía actúa como un veneno.
Muchas de nuestras enfermedades se deben a esta contaminación energética, a la ira permanente, a los pensamientos de venganza y destrucción que ocupan nuestra mente.
También muchos de nuestros fracasos nacen en este aferrarse a dolores pasados porque allí donde existe el resentimiento difícilmente pueda florecer una actitud positiva hacia los demás.
Por eso, para curarnos, debemos perdonar.Perdonar a quien nos olvidó.Perdonar a quien nos agredió.Perdonar a quien destruyó lo que amábamos.Enviar luz y paz para que la luz y la paz regresen a nosotros.
Perdonarnos a nosotros mismos. Aceptar y cuidar al niño asustado, enojado o confundido que llevamos dentro y rodearlo de un infinito amor. Convertirnos en amor para que el amor sea.
Y entonces así, crecer libres de toda atadura y de todo miedo:
Crecer en felicidad.
"No importa cuantas veces caíste, si cada vez te volviste a levantar, el éxito en la vida no consiste en la prisa de correr, sino, en llegar.
No importa si perdiste una partida, acepta que ganaste en experiencia, la lucha de la carrera de la vida no es de rapidez, si no, de resistencia.
No importa dónde, cómo, ni por qué, ten en medio del error cometido la grandeza de decir... ME EQUIVOQUÉ! y si caíste estando a punto de llegar, ten el miedo de darte por vencido... y el valor de volver a comenzar...
En este trayecto forzosamente existirán personas que nos lastimen, que nos nieguen aquello que deseamos, que no nos comprendan o incluso que nos traicionen.
Se trate de una herida emocional que nos hayan provocado nuestros padres, un amor que nos ha olvidado o de un amigo que no ha sabido actuar con lealtad, todos hemos sufrido alguna vez por causa de otra persona.
Ahora bien:
¿Qué sentimos por ese que nos dañó?¿Intentamos alguna vez comprender porqué actuó de ese modo?¿Somos capaces de olvidar la ofensa sufrida? ¿Sabemos perdonar?
Cuando las cicatrices no logran cerrarse y el rencor continúa anidando en nuestro espíritu, su energía actúa como un veneno.
Muchas de nuestras enfermedades se deben a esta contaminación energética, a la ira permanente, a los pensamientos de venganza y destrucción que ocupan nuestra mente.
También muchos de nuestros fracasos nacen en este aferrarse a dolores pasados porque allí donde existe el resentimiento difícilmente pueda florecer una actitud positiva hacia los demás.
Por eso, para curarnos, debemos perdonar.Perdonar a quien nos olvidó.Perdonar a quien nos agredió.Perdonar a quien destruyó lo que amábamos.Enviar luz y paz para que la luz y la paz regresen a nosotros.
Perdonarnos a nosotros mismos. Aceptar y cuidar al niño asustado, enojado o confundido que llevamos dentro y rodearlo de un infinito amor. Convertirnos en amor para que el amor sea.
Y entonces así, crecer libres de toda atadura y de todo miedo:
Crecer en felicidad.
"No importa cuantas veces caíste, si cada vez te volviste a levantar, el éxito en la vida no consiste en la prisa de correr, sino, en llegar.
No importa si perdiste una partida, acepta que ganaste en experiencia, la lucha de la carrera de la vida no es de rapidez, si no, de resistencia.
No importa dónde, cómo, ni por qué, ten en medio del error cometido la grandeza de decir... ME EQUIVOQUÉ! y si caíste estando a punto de llegar, ten el miedo de darte por vencido... y el valor de volver a comenzar...
"SANAR LAS HERIDAS DEL CORAZON" (Por Staff Knight Man)
Cuando el corazón esta cargado de algún tipo de sentimiento, bien sea amor, rabia, depresión, alegría o cualquier otro sentimiento positivo o negativo, esto de alguna forma debemos canalizarlo y llevarlo hacia nuestro exterior, que quiero decir con esto nunca dejarlo dentro de nuestros corazones porque podría hacernos daño, claro cuando hablamos de sentimientos hermosos o positivos esto nos resulta fácil de hacer, pero cuando hablamos de sentimientos negativos como una fuerte depresión, rabia o tristeza es ahí donde a veces empezamos a sentir desespero, confusión, es donde los demonios se apoderan de nosotros y quieren que lleguemos al borde del abismo, en oportunidades yo he recurrido donde grandes amigos y me confieso, expulso todo lo que siento y descargo ese peso que queda muy adentro del corazón, claro siempre quedan las heridas, pero aliviamos mucho el dolor, ahora cuando no hay nadie que pueda escucharnos o somos de aquellos que nos encerramos en si mismo y nos gusta poco canalizar al mundo externo este sentimiento, siempre hay solución para todo tomate unos largos minutos bien sea en tu computador o en cualquier sitio con una libreta y escribe todo lo que sientes, no importa el orden ni las ideas, eso solo lo entenderás tu porque así llega de golpe en tu corazón, escríbelo así como sientas, descarga todo, ese será tu psicólogo de momento, por supuesto no tendrás un mensaje de retorno, un consejo o una respuesta inmediata, pero te queda el gran alivio de sacar todo ese peso de tu corazón.
Ahora bien sabemos que Dios siempre tiene respuesta a todo, si hacemos su voluntad, lo cual esta escrita en la Biblia, muy pocas veces nos ocurrirá este tipo de cosas y digo muy pocas veces porque vivimos en un mundo dominado por los demonios (placeres, pecados, ambiciones, etc.) y siempre estaremos expuesto a sentirnos afectados emocionalmente por cualquier situación que nos rodea.
Entonces hacer la voluntad de Dios, hacer las cosas que sean de su total agrado, no dejar en nuestros corazones esos sentimientos negativos que puedan atormentarnos, ir y comentarlo con los amigos, con un profesional o simplemente escribirlo en algún lugar y luego desecharlo aliviará el peso que pueda tanto agoviarnos internamente y sanará de inmediato la herida, desecha lo negativo que pueda haber en tu corazón y saldrás del mal momento, tendrás ganas nuevamente de vivir y emprender el camino a la felicidad.
Ahora bien sabemos que Dios siempre tiene respuesta a todo, si hacemos su voluntad, lo cual esta escrita en la Biblia, muy pocas veces nos ocurrirá este tipo de cosas y digo muy pocas veces porque vivimos en un mundo dominado por los demonios (placeres, pecados, ambiciones, etc.) y siempre estaremos expuesto a sentirnos afectados emocionalmente por cualquier situación que nos rodea.
Entonces hacer la voluntad de Dios, hacer las cosas que sean de su total agrado, no dejar en nuestros corazones esos sentimientos negativos que puedan atormentarnos, ir y comentarlo con los amigos, con un profesional o simplemente escribirlo en algún lugar y luego desecharlo aliviará el peso que pueda tanto agoviarnos internamente y sanará de inmediato la herida, desecha lo negativo que pueda haber en tu corazón y saldrás del mal momento, tendrás ganas nuevamente de vivir y emprender el camino a la felicidad.
"DIOS NUNCA TE ABANDONA" (Por Marisol N)
Tenemos que pasar por la obscuridad para luego ver la luz ... Y es que a veces creemos que cuando atravesamos momentos difíciles - una enfermedad, la pérdida de un ser querido, un problema económico, una desilusión amorosa, etc. - que Dios nos ha abandonado, que no nos ama, que nos ha olvidado, y un sin fin de cosas, y experimentamos sentimientos de angustia, tristeza y hasta rebeldía, llegando incluso en casos extremos a renegar de la existencia de Dios. Pues déjame decirte que, precisamente en aquellos momentos de mayor tribulación y desesperación Dios está contigo, ¡sí! Dios está a tu lado. Que cuando sientes que tu cruz es demasiado pesada y ya no puedes más, Él te tomará en sus brazos y te dará la tibieza de su regazo y de su amor infinito, porque Dios nunca nos abandona, solo nos pone a prueba para conocer que tan grande es nuestra fe, nuestra convicción y nuestra confianza ... Él es nuestro Padre Celestial y como tal cuida de sus hijos con amor incomparable. Si cuida de las aves, los peces y de toda la hermosa creación ...¡Cómo no ha de cuidar de sus hijos predilectos! Somos nosotros los que nos olvidamos de Él, los que lo abandonamos y buscamos sólo cuando lo necesitamos, cuando estamos en momentos de gran dificultad.
Si ese es tu caso, y en este mismo instante estas pasando por uno de los momentos más críticos de tu vida, no lo pienses más y aférrate a Dios con todas las fuerzas de tu ser, aférrate a Él y entrégale todos tus problemas y tus necesidades ... Pero sobre todo, entrégale tu corazón, abandónate en sus santas manos y deja que Él actúe, deja que obre de acuerdo a su voluntad ... No lo presiones, ni le dirijas una oración angustiada, como diciéndole lo que tiene que hacer ... Sólo ábrele las puertas de tu corazón y deja que Él entre en tu vida y tome posesión de ella y te conduzca de su mano por los caminos que Él ha señalado para tí, porque Él sabe que es lo mejor para tu vida.
Si de algo te sirven mis palabras, habla con Dios a través de la oración, y haz de este medio maravilloso de comunicación la vía infalible para tener un lazo, un contacto permanente con Él. No dejes que el dolor, por grande que este sea, te acaben y te conviertan en una persona incrédula, irritable y desconfiada ... Tú tienes la decisión en tus manos, piensa que Dios te envía pruebas muy duras, no para alejarte de Él, sino todo lo contrario, para acercarte más a Él, y que a partir de ese momento lo hagas tu amigo inseparable, un amigo como no hay otro, que está dispuesto a escucharte y abrirte sus brazos las 24 horas del día ... un amigo al que puedes acudir sin temor ni recelo alguno, porque Dios es Amor, y ÉL quiere compartir ese amor contigo para siempre ... ¡Recuérdalo ! la decisión está en tus manos.
Si ese es tu caso, y en este mismo instante estas pasando por uno de los momentos más críticos de tu vida, no lo pienses más y aférrate a Dios con todas las fuerzas de tu ser, aférrate a Él y entrégale todos tus problemas y tus necesidades ... Pero sobre todo, entrégale tu corazón, abandónate en sus santas manos y deja que Él actúe, deja que obre de acuerdo a su voluntad ... No lo presiones, ni le dirijas una oración angustiada, como diciéndole lo que tiene que hacer ... Sólo ábrele las puertas de tu corazón y deja que Él entre en tu vida y tome posesión de ella y te conduzca de su mano por los caminos que Él ha señalado para tí, porque Él sabe que es lo mejor para tu vida.
Si de algo te sirven mis palabras, habla con Dios a través de la oración, y haz de este medio maravilloso de comunicación la vía infalible para tener un lazo, un contacto permanente con Él. No dejes que el dolor, por grande que este sea, te acaben y te conviertan en una persona incrédula, irritable y desconfiada ... Tú tienes la decisión en tus manos, piensa que Dios te envía pruebas muy duras, no para alejarte de Él, sino todo lo contrario, para acercarte más a Él, y que a partir de ese momento lo hagas tu amigo inseparable, un amigo como no hay otro, que está dispuesto a escucharte y abrirte sus brazos las 24 horas del día ... un amigo al que puedes acudir sin temor ni recelo alguno, porque Dios es Amor, y ÉL quiere compartir ese amor contigo para siempre ... ¡Recuérdalo ! la decisión está en tus manos.
"EL ARBOL DE LOS AMIGOS" (Por Reinaldo Guzman)
Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino.
Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar y hay otras que apenas vemos entre un paso y otro. A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.
Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos. El primero que nace del brote es nuestro amigo papa y nuestra amiga mama, que nos muestran lo que es la vida. Después vienen los amigos
hermanos, con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros y luego pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.
Mas el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino. A muchos de ellos los denominamos amigos del alma y del corazón. Son sinceros, son verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz y lo que necesitamos sin que se lo pidamos.
A veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón y entonces nos hemos enamorado y tenemos un amigo enamorado. Ese amigo da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a
nuestros pies.
Más también hay de aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca.
También hay amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra y aunque no los vemos seguido están siempre cerca en nuestro
corazón.
El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones. Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestras
vidas.
Cada persona que pasa en nuestra vida es única y siempre, siempre, deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.
Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor y salud, hoy y siempre.
Sin embargo, habrá también los que se llevarán mucho y, habrá de los que no nos dejaran casi nada. Esta es la situación en la que se comprueba que dos almas no se encuentran por casualidad.
Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar y hay otras que apenas vemos entre un paso y otro. A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.
Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos. El primero que nace del brote es nuestro amigo papa y nuestra amiga mama, que nos muestran lo que es la vida. Después vienen los amigos
hermanos, con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros y luego pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.
Mas el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino. A muchos de ellos los denominamos amigos del alma y del corazón. Son sinceros, son verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz y lo que necesitamos sin que se lo pidamos.
A veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón y entonces nos hemos enamorado y tenemos un amigo enamorado. Ese amigo da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a
nuestros pies.
Más también hay de aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca.
También hay amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra y aunque no los vemos seguido están siempre cerca en nuestro
corazón.
El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones. Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestras
vidas.
Cada persona que pasa en nuestra vida es única y siempre, siempre, deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.
Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor y salud, hoy y siempre.
Sin embargo, habrá también los que se llevarán mucho y, habrá de los que no nos dejaran casi nada. Esta es la situación en la que se comprueba que dos almas no se encuentran por casualidad.
"¿VIVIR PARA TRABAJAR O TRABAJAR PARA VIVIR?" (Por Futuro PR)
Hay muchas personas en nuestra sociedad a las que el trabajo les absorbe poco a poco, hasta que llega un punto extremo en el que parece que se vive exclusivamente para trabajar en lugar de trabajar para vivir. En cierto modo a todos nos ha pasado alguna vez.
Parece que la vida social de la persona termina siendo anulada, prevalece el trabajo y todos los problemas que se encuentran en torno a él, a esto tenemos que añadir los problemas personales, al final se trata de una vida cargada de trabajo, estrés, problemas y el papel social del individuo, el aspecto lúdico o sentimental, parecen desaparecer. Sufrir adicción al trabajo trae serias consecuencias que se pagan cuanto más se avanza en esta línea laboral, la vida social desaparece, aparecen problemas musculares y digestivos, problemas psicológicos…
La adicción al trabajo es una realidad, es un trastorno, un desequilibrio, algo de lo que muchos podemos sufrir sin darnos cuenta, creyendo que estamos actuando de un modo normal. Existe un pequeño test que te puede ayudar a descubrir si padeces esta adicción. Fue creado por el doctor Ricardo Sotillo exclusivamente para detectarla. Se trata de un cuestionario muy sencillo en el que se proporcionan diez preguntas y tres respuestas posibles para cada pregunta.
Según el doctor Sotillo, es difícil determinar qué personalidad es más propensa a padecer este problema, pero quienes lo padecen mayoritariamente coinciden en una característica, se trata de personas competitivas o que ostentan determinados cargos de responsabilidad. Como en muchas adicciones o problemas, lo más importante para que se pueda solucionar es que quien lo sufre tome conciencia y reconozca su problema, ese es un primer paso.
El segundo será buscar ayuda e intentar relacionarse, la sociabilidad es una gran compañera para luchar contra el síndrome del trabajo. Empezar a hacer ejercicio físico regularmente contribuirá también a solucionar el desequilibrio. Os proponemos realizar el test y compartir con nosotros el resultado:
1.¿Tienes un horario determinado que cumples regularmente?
A) Sé cuando entro, jamás cuando salgo.
B) A veces.
C) Sí, siempre.
2.¿Sueles llevarte alguna lectura o informe laboral a tu casa?
A) Sí, casi todos los días
B) A veces, en fin de semana
C) Mis lecturas las encuentro en la biblioteca.
3.¿Te llaman por teléfono de tu trabajo a tu casa?
A) Sí, casi todos los días
B) A veces
C) Si me llaman, es porque ocurrió algo extraordinario.
4.¿Sientes que haces algo incorrecto cuando te vas del trabajo a la hora de salida del resto de personas?
A) Sí, es como si me estuviera escapando
B) A veces.
C) Siento que me voy con los deberes hechos.
5.¿Tienes en tu agenda más teléfonos de colegas del trabajo que de amigos?
A) Sí.
B) Mitad y mitad
C) Tengo los de un par de colegas. El resto son de amigos.
6.¿Las vacaciones te resultan interminables a partir de la primera semana?
A) Sí, pero me consuelo pensando que ya falta menos para volver.
B) No.
C) Me resultan cortas.
7.¿Te quejas continuamente de que te falta tiempo?
A) Sí, es una costumbre
B) A veces, cuando tengo muchas cosas que hacer.
C) La verdad es que siempre me las arreglo.
8.¿Tus conversaciones suelen ser sobre el trabajo o predominan otros temas: hobbies, deportes, sociedad, cultura, política?
A) Es que mi trabajo no me deja tiempo para otra cosa.
B) Depende, si estoy con colegas, sí.
C) ¿Trabajo? ¿Qué es eso?
9.-¿Te planteas o reconoces que el trabajo te requiere continuamente?
A) Sí, pero si no estoy yo, no hay quien lo haga.
B) A veces.
C) Nunca me lo planteé.
10.- ¿Te parece que te falta algo si dejas olvidado tu portafolio en la oficina?
A) Por supuesto; la mayoría de las veces vuelvo a buscarlo.
B) Depende si me he dejado algo importante.
C) Sí, que me falta peso, jajaja.
Bien, ahora deberás hacer la siguiente operación, suma los resultados marcados con la respuesta A y multiplica por 5, suma los resultados B y multiplica por 2 y finalmente las C por 0. Suma el total.
Una puntuación entre 30 y 50 puntos te indica que debes cambiar de trabajo ya que éste te está cambiando y estás dejando de ser quien eras antaño.
Una puntuación entre 10 y 30 puntos indica que estás dentro de la media normal, manteniendo siempre un cierto equilibrio entre la vida laboral y la privada.
Difícilmente podrás sacar una puntuación entre 0 y 10 y más en la sociedad en la que nos encontramos, sería una rareza entre miles o quizás porque eres inmensamente rico y vago.
Parece que la vida social de la persona termina siendo anulada, prevalece el trabajo y todos los problemas que se encuentran en torno a él, a esto tenemos que añadir los problemas personales, al final se trata de una vida cargada de trabajo, estrés, problemas y el papel social del individuo, el aspecto lúdico o sentimental, parecen desaparecer. Sufrir adicción al trabajo trae serias consecuencias que se pagan cuanto más se avanza en esta línea laboral, la vida social desaparece, aparecen problemas musculares y digestivos, problemas psicológicos…
La adicción al trabajo es una realidad, es un trastorno, un desequilibrio, algo de lo que muchos podemos sufrir sin darnos cuenta, creyendo que estamos actuando de un modo normal. Existe un pequeño test que te puede ayudar a descubrir si padeces esta adicción. Fue creado por el doctor Ricardo Sotillo exclusivamente para detectarla. Se trata de un cuestionario muy sencillo en el que se proporcionan diez preguntas y tres respuestas posibles para cada pregunta.
Según el doctor Sotillo, es difícil determinar qué personalidad es más propensa a padecer este problema, pero quienes lo padecen mayoritariamente coinciden en una característica, se trata de personas competitivas o que ostentan determinados cargos de responsabilidad. Como en muchas adicciones o problemas, lo más importante para que se pueda solucionar es que quien lo sufre tome conciencia y reconozca su problema, ese es un primer paso.
El segundo será buscar ayuda e intentar relacionarse, la sociabilidad es una gran compañera para luchar contra el síndrome del trabajo. Empezar a hacer ejercicio físico regularmente contribuirá también a solucionar el desequilibrio. Os proponemos realizar el test y compartir con nosotros el resultado:
1.¿Tienes un horario determinado que cumples regularmente?
A) Sé cuando entro, jamás cuando salgo.
B) A veces.
C) Sí, siempre.
2.¿Sueles llevarte alguna lectura o informe laboral a tu casa?
A) Sí, casi todos los días
B) A veces, en fin de semana
C) Mis lecturas las encuentro en la biblioteca.
3.¿Te llaman por teléfono de tu trabajo a tu casa?
A) Sí, casi todos los días
B) A veces
C) Si me llaman, es porque ocurrió algo extraordinario.
4.¿Sientes que haces algo incorrecto cuando te vas del trabajo a la hora de salida del resto de personas?
A) Sí, es como si me estuviera escapando
B) A veces.
C) Siento que me voy con los deberes hechos.
5.¿Tienes en tu agenda más teléfonos de colegas del trabajo que de amigos?
A) Sí.
B) Mitad y mitad
C) Tengo los de un par de colegas. El resto son de amigos.
6.¿Las vacaciones te resultan interminables a partir de la primera semana?
A) Sí, pero me consuelo pensando que ya falta menos para volver.
B) No.
C) Me resultan cortas.
7.¿Te quejas continuamente de que te falta tiempo?
A) Sí, es una costumbre
B) A veces, cuando tengo muchas cosas que hacer.
C) La verdad es que siempre me las arreglo.
8.¿Tus conversaciones suelen ser sobre el trabajo o predominan otros temas: hobbies, deportes, sociedad, cultura, política?
A) Es que mi trabajo no me deja tiempo para otra cosa.
B) Depende, si estoy con colegas, sí.
C) ¿Trabajo? ¿Qué es eso?
9.-¿Te planteas o reconoces que el trabajo te requiere continuamente?
A) Sí, pero si no estoy yo, no hay quien lo haga.
B) A veces.
C) Nunca me lo planteé.
10.- ¿Te parece que te falta algo si dejas olvidado tu portafolio en la oficina?
A) Por supuesto; la mayoría de las veces vuelvo a buscarlo.
B) Depende si me he dejado algo importante.
C) Sí, que me falta peso, jajaja.
Bien, ahora deberás hacer la siguiente operación, suma los resultados marcados con la respuesta A y multiplica por 5, suma los resultados B y multiplica por 2 y finalmente las C por 0. Suma el total.
Una puntuación entre 30 y 50 puntos te indica que debes cambiar de trabajo ya que éste te está cambiando y estás dejando de ser quien eras antaño.
Una puntuación entre 10 y 30 puntos indica que estás dentro de la media normal, manteniendo siempre un cierto equilibrio entre la vida laboral y la privada.
Difícilmente podrás sacar una puntuación entre 0 y 10 y más en la sociedad en la que nos encontramos, sería una rareza entre miles o quizás porque eres inmensamente rico y vago.
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